BRANCA MARIA DE PAULA
ESPAÑOL
TEXTOS
 
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CUENTOS

EL AHORCADO
La calle sube en curvas por la montaña, en busca de aire fresco y horizontes abiertos. Busca un paisaje singular, alejado de los edificios apretujados en el centro de la ciudad.
Llena de flor y pajarito, la calle transpira sosiego. Algunos gatos saltan de patio en patio, desafiando los muros altos.
La brisa de la mañana sopla un fresquito leve, que es mejor ignorar. Asimismo, la madreselva se estremece.
Un perro furioso asusta a los colegiales, que pasan con la mochila a cuestas.
Nadie ve el cuerpo que oscila, en la varanda del frente de la moderna casona.
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DOS MANERAS DE SER FELIZ Se esquizofrenizó a las seis de la tarde al son del Ave María, cuando unos ángeles le dijeron que largara todo y fuera para el convento a seducir a la pequeña Flor de Liz, mientras otros le aconsejaron que ella se dirigiera inmediatamente al shopping más próximo y comprara lencería de color rojo – aquella con abertura coincidente con las aberturas de nacimiento - y subiera allá por los altos de la Avenida Afonso Pena que ahí sí, ella estaría cerca del cielo.
Mientras tanto Marilene dio dos pasos para adelante, dos para atrás y se quedó paralizada, escuchando las voces cada vez más cerca.
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PÉTALO POR PÉTALO
Inmersa en la oscuridad, la casa duerme.
Yo, no.
Lejos, susurrante, sofocada, la lluvia. La lluvia fina y el viento rodando hojas.
Hace milenios que ninguna rendija de luz perturba el recinto, cual intocado sarcófago.
La muerte dentro de la muerte dentro de la muerte dentro de la muerte. Es eso. Es así.
Cada cosa en su lugar: cuatro sillas allí, en la pared el sueño del poeta, pote de cristal, collares, piedras, frascos de perfume, frutas, una mesa a 45° y la puerta cerrada.
Todo eso lo sé de memoria. Hace milenios.
Pero sé también que un capullo de rosa, lenta y silenciosamente, se desabrocha en la oscuridad. 

(Traducción: Ricardo Paolinelli Pérsio)
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LA DIOSA

Lo comió con muchas ganas, chasqueando la lengua y gimiendo de placer.
Pero no lo hizo de manera salvaje. Al contrario, fue bastante cortés.
Lo comió poco a poco, con refinamiento y sabiduría. Dispuso igualmente de todas las partes, sin rechazar ningún hueso, por pequeño que fuese. Aprovechó todo, todo, incluso los dedos de los pies.
Libó primero los labios carnudos, suspirando delicadamente.
Cuando mordisqueaba la espalda, gimió alto. Al chupar el muslo, casi perdió la compostura.
Perdió la compostura al lamer las partes tiernas. Lo sacrificó en gran estilo, arrancándole las vísceras sin sombra de culpa o tardío remordimiento. Pero el momento de gozo ella lo vivió al devorarle la cabeza.
Él perdió la piel, las carnes, se quedó desnudo por fuera y por dentro. Y ella no tuvo compasión. Había arrebatado su corazón. Por fin.

(Traducción: Isabel Pomar Bonnín)
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Poema
REVELACIÓN
Te tengo ahora entre las piernas
Como un ángel caído de las alturas.
En las dobladuras, en las sobras
En los poros, en los cantos
Te tengo ahora
Más hondo todavía.
En tregua, suspiro y gozo
Duermes
El sueño justo.
Te tengo ahora
Como si fuésemos eternos. 

(Traducción: Isabel Pomar Bonnín)